Categoría: embarazo

Cosas que odio de la maternidad

Hola 🙂
Ya han pasado unos meses desde que fui madre y aunque acabe de empezar esta experiencia ya tengo algunas cosas que sin duda cambiaría totalmente e incluso las haría desparecer. La maternidad es la mejor y más completa parte de mi vida pero no nos engañemos que tiene tela también… A continuación tenéis mis 6 quejas o puntos negativos que le pongo a ser mamá.
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1. Los consejos gratuitos (y que nunca pides) Uf, es lo peor que he llevado. Y hablo de ello en pasado porque una vez pasan los meses te entra por un oído y te sale por otro, una cosa es que seas primeriza y la otra es que te traten como si fueras idiota perdida. Que sí, que todas han criado antes que tú y han dado pecho antes que tú y todo todito todo lo han hecho antes que tú. Pero no se acuerdan de cuando ellas eran madres primerizas y todo el mundo les daba por saco. Se ve que el tiempo borra esos recuerdos.
Cuando alguien me pide consejo (nunca los doy voluntariamente) o me dice que como he hecho esto o aquello siempre contesto lo mismo: he hecho lo que he querido cuando he querido y porque he querido. Todo el mundo habla pero nadie te hace nada así que aquí la que mandas eres tú querida  mía.
2. Las explicaciones. Siguiendo con el punto 1 a veces me ha dado la impresión de que tenemos que estar justificando nuestras decisiones como madres, incluso intentando explicar las cosas de modo que suenen mejor para que no puedan juzgarnos. Si te paras a pensarlo es tremendamente triste tener que llegar a ese punto. “¿Por qué le das pecho ahora? ¿Por qué no le coges mejor como te digo? Esto mejor así, lo otro se hace asá, tienes que ponerlo asó…” ¡¿Acaso no es mi hijo!?
3. El cansancio. Y no me refiero a las pocas horas que duermes sino a esa pesadez que sientes en todo el cuerpo y que te cambia hasta el humor. Ese decir no puedo aguantar más y tener que empezar un nuevo día, sobretodo al principio. Lo he dicho varias veces en Instagram ya, nuestras familias no viven en Valencia así que después de la mediocre baja de paternidad de mi novio tuve que afrontarlo todo sola. Ha sido la época más dura de mi vida, nunca antes había estado así de exhausta, llorando de puro agotamiento y con algo tan especial y tan pequeñito entre las manos. Es tremendo.
4. El paso del tiempo. Osea ¿quién maneja eso? Porque me dan ganas de ir y decirle “muy pero que muy mal, me hiciste pasar los 9 meses más largos de la historia y ahora se van los días a la velocidad de la luz” Miro a mi hijo y pienso que no es posible que hayan pasado más de 7 meses, se sienta, reconoce voces y responde a su nombre, empieza a decidir qué le gusta y qué no, come cada vez más y mejor… ¡Pero si hace dos días que naciste!
5. El sentimiento de culpa. Recuerdo que una vez Víctor se hizo caca y era uno de esos días en los que no sabes ni como te llamas, estaba queja va queja viene y yo cada vez más nerviosa. Empezó a llorar y yo todavía cada vez más nerviosa y a la que empezó a berrear lo cogi mientras gritaba “¡¡¡es que no sé qué te pasa!!!”. Entonces lo oli y recuerdo que me puse a llorar de tan mal que me sentí por no haber respirado hondo y comprobar si lo que le molestaba era algo tan simple como el pañal sucio. Me acuerdo de eso muchísimas veces y todas y cada una de ellas me siento como una mierda. Tal cual.
6. No llegar a todo. Quiero y no puedo. Tengo que cambiar el pañal pero se está saliendo el agua donde tengo que hacer la comida que ya va con retraso porque no ha dormido lo que tocaba por haber desayunado tarde ya que anoche me desveló pidiendo teta y ya veremos la hora en la que se echa la siesta porque después verás para bañarlo y espero que se duerma y bla bla bla.
Así, sin respirar.
Pues estas son de momento esas cosas que me vuelven loca y me gustaría borrar de la maternidad ¿coincidimos en alguna? ¿os parecen exageradas?
¡Nos leemos pronto!
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Fuiste mi decisión

Hoy os voy a contar una historia…
bebé


…Había un vez una chica que trabajó muuuuchos años en un sitio que detestaba pero pagaba las facturas y desgraciadamente no había otra cosa.
Había una vez un chica que un día conoció a su mitad en la vida y cambió de ciudad. Siguió trabajando en ese trabajo que detestaba porque fue lo primero que encontró pero gracias al apoyo y al amor de su mitad decidió que quería estudiar eso que siempre había soñado.
Esa chica trabajó muy duro para poder pagarse la mejor academia de su nueva ciudad pero lo consiguió. Salió a la calle llena de miedo a buscar un nuevo trabajo. Lo encontró. Mal pagado y muchas horas pero era feliz.
Iba a trabajar feliz, pasaba el día feliz, llegaba a casa feliz y su pedacito de esa vida era felicidad.
Había una chica que consiguió su sueño laboral, le iba bien, no ganaba una fortuna (la pobre era autónoma) y un día su mitad le dijo que había llegado el momento de montar su negocio, de empezar con su ilusión y esfuerzo su sueño más grande.
Esa chica buscó y encontró un local que le encantaba, era perfecto para ella y se lo podía permitir. Pero cuando llamó estaba alquilado ya.
Se puso triste, pensaréis. Pues no, justo lo contrario. Porque esa chica llevaba semanas luchando interiormente con el deseo de ser madre, había logrado su sueño pero le faltaba otro y su mitad también lo deseaba. Era el momento.
“¿Qué hago? Después de tanto esfuerzo ¿qué hago?” Tomó una decisión y la vida le regaló el inicio de la mayor historia de amor justo el mes siguiente.
9 meses más tarde nació Víctor, renuncié a lo que más deseaba por lograr lo que más quería.
No me arrepiento pero mentiría si dijera que no hay días en los que he cerrado los ojos y me he imaginado esa vida. Incluso he llorado, pero una mirada me ha bastado para saber que tomé la decisión correcta. TÚ.
Ayer tuve que escuchar las palabras de la foto, y me dolieron. Porque no trabajar te permite pasar todo el tiempo con tu hijo pero tiene un precio. Cuando decides que quieres pagarlo es cuando eres libre para disfrutar de tu elección.
No pude haber elegido mejor ❤

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Síntomas de preparto, parto falso y verdadero

Con la llegada de las últimas semanas se intensifican los cambios que notamos y la mayoría de las veces, yo la primera, confundimos los síntomas. Después de dos falsas alarmas, visitas a urgencias y sustos varios voy a hacer un resumen de los distintos síntomas por los que vamos a pasar durante la recta final de nuestro embarazo y su significado. Están recopilados de distintos artículos que he leído en webs, apps y mi libro de cabecera/biblia/compañero fiel durante todo el embarazo.

embarazada

¡Lo que me hubieran ayudado de haberlos investigado más a fondo! Sobretodo para saber exactamente en qué momento estaba. De cualquier manera, cada una tiene que informarse bien con su equipo médico y tener claro en qué momento hay que dar la voz de alarma, dónde debemos llamar y no avergonzarnos de ante cualquier mínima duda, acudir al hospital o consultar por la vía que sea lo que nos está pasando en ese momento.

Espero que os ayuden 😉

Síntomas de preparto
  • Encajamiento del bebé: a las primerizas nos ocurre entre 2 y 4 semanas antes del parto.
  • Aumento de la presión en la zona pélvica y el recto, calambres en las ingles y dolor parecido al menstrual.
  • Pérdida de peso o cese del aumento.
  • Cambios en el nivel de energía, tanto por fatiga como por exceso o incremento de vitalidad.
  • Cambios en las secreciones vaginales, pérdidas más intensas y/o espesas.
  • Expulsión del tapón mucoso, varia muchísimo en cada mujer ya que podemos notarlo o ir perdiéndolo lentamente mezclado junto con las secreciones.
  • Intensificación de las contracciones de Braxton Hicks.

Síntomas de FALSO parto
  • Las contracciones no son regulares y no aumentan de frecuencia y/o intensidad.
  • Desaparecen si paseamos o cambiamos de posición.
  • Podemos tener pérdidas parduscas que son resultado de un examen interno o del coito pasadas 48 horas.
  • Los movimientos fetales de intensifican brevemente con las contracciones pero después vuelven a la normalidad.

Síntomas de parto VERDADERO
  • Las contracciones se intensifican y no se reducen ni con actividad ni cambiando de posición.
  • Son progresivamente más dolorosas y frecuentes, habitualmente más regulares.
  • La intensidad general aumenta a medida que progresa el parto.
  • Las primeras contracciones pueden parecer retortijones, calambres o parecerse a una presión en la parte baja del abdomen.
  • Dolor en la parte baja del abdomen, en la zona lumbar o en las dos zonas a la vez. Puede notarse también bajar hacia la parte superioir del muslo.
  • Pérdidas rosadas o con un veteado sanguinoliento.

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Cosas que nadie te cuenta sobre el embarazo IV: las noches en vela

Hoy me he despertado a las 05:06, ayer era todavía más temprano y estuve despierta dando vueltas hasta las 8 que sonó el despertador. Mi novio se levantó pero yo era incapaz así que me quedé y abrí el ojo a las 11:30, no me gusta perder la mañana durmiendo y eso es algo que me molesta incluso estando embarazada. Pero ya no pienso solo en mi así que si tengo que dormir durante el día y volverme una Cullen de noche, lo haré encantada.
Cuando me he despertado esta madrugada (para ir al baño of course) no me he enfadado ni me he puesto nerviosa por no poder dormir, hoy me lo he tomado bien. Desde la ventana he visto la vida que despierta en la ciudad a esas horas, resulta que el bar de la calle de enfrente abre a las 5:30 para preparar los almuerzos, el señor del kiosco abre para meter la prensa y se va a almorzar para luego volver y abrir el negocio, los taxis empiezan su jornada y poco a poco se van iluminando las ventanas de los demás edificios.

Lo mejor de todo ha sido que alguien también se ha despertado dentro de mi, le he sonreído y acariciándome la barriga he vivido uno de esos momentos felices que sabes que recordarás siempre. Ahí, de pie en el baño, mirando por la ventana, solos los dos.

Ha sido un momento de esos en los que eres consciente de que hay vida en ti, vida que depende de tus cuidados, vida que te da vida.
Y ahí, a las tantas de la madrugada he sido muy feliz.
Nadie te habla de las noches en vela que vas a pasar en el embarazo, siempre te cuentan eso de “aprovecha y duerme ahora que después verás”. Te haces a la idea de que tu sueño se volverá loco cuando nazca tu bebé y no antes. Pero ya no quiero enfadarme más si me desvelo o dar vueltas como una peonza rogando volver a dormirme, me ha gustado estar tranquila y vivir el momento tan especial que me ha dado mi niño.
Ya dormiré durante el día…

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Cosas que nadie te cuenta sobre el embarazo:
I. Picores en el pecho aquí
II. El calostro aquí
III. La prueba O’Sullivan aquí

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Cosas que nadie te cuenta sobre el embarazo III: la prueba O’Sullivan

Querida prueba O’Sullivan:
TE ODIO. Sí, querida, tal como lo lees. Eres la peor prueba que he tenido que soportar en las 28 semanas que llevo de embarazo, y ya van 4 veces que nos vemos las caras.
Tienes muchos nombres: test de la glucosa, prueba del azúcar, curva de las 3 horas, O’Sullivan… Pero a mi no me la das, tienes mala leche y además eres asquerosa.
Recuerdo el primer trimestre cuando la matrona me dijo que nos teníamos que conocer, y para colmo al tener parientes de primer y segundo grado con tipo de diabetes 2 era más urgente. 
– No te preocupes que te pinchan, te dan una botellita que es como un zumito de naranja muy dulce y te pinchan otra vez – ¡matrona mentirosa!
Ahora que hago memoria recuerdo que ese día pasé los 60 minutos entre pinchazo y pinchazo maldiciéndote en silencio y amenazándote para que me salieras bien porque sino tenía que ir a no sé qué amiga tuya que duraba 3 horas. Pero no, tú tuviste que ser más chula y dejarte ver bien ¡¡¡180!!!
La matrona (¡mentirosa!) se echó las manos a la cabeza y me citó al día siguiente para tu hermana la curva de las 3 horas, y yo que creía que eras la mala…

Hospital público, 8 de la mañana, ánimos caldeados, susurros malignos de los allí presentes porque las embarazadas pasamos antes (cargue usted con esta panza, señora), paso al box y casi me caigo de culo. ¡¡¡Cómo que me vas a poner una vía, enfermera so loca!!! ¡¡¡Que la botella es de 200ml!!!¡¡¡Que el tiempo no empieza a contar hasta que me la beba!!! ¡¡¡Esto es una broma!!!
prueba de la glucosa curva de las 3 horas
Imagen de mi Instagram
Bueno… Espero poder borrar de mi memoria esas 3 horas infernales que pasé, que resultaron ser 4 claro, entre que te ponen la vía, te sacan sangre, te bebes la maldita glucosa y empieza a contar el tiempo tú dirás… En esos momentos es cuando das gracias al cielo por tener un novio que te soporta los malos modos, la larga espera dándote cariño y se solidariza contigo sin almorzar ni beber agua ¡te quiero!
Llegué a la cita con la matrona muerta de miedo porque me había dado por buscar en Google (¡error!) qué era la diabetes gestacional y las consecuencias de padecerla. Primerizas del mundo: Google es mal compañero de viaje, y Google imágenes todavía peor.
Mi sorpresa al escuchar “la prueba ha salido perfecta, suele pasar que la de 60 minutos es muy alta y la de 180 después es normal” fue apoteósica.
Como no me fío ni de mi sombra, dejé de tomar azúcar y me pasé a la integral, abandoné a su suerte al donut semanal que me permitían sin mirar atrás, me puse a dieta y entre asco y asco llegué al segundo trimestre en el que me hiciste la misma jugarreta. Gracias a la dieta te bajé de 180 a 150 pero seguías siendo muy alta (of course, maligna) y me las vi con tu amiga la curva otra vez. Resultado: perfecto.
Pero déjame decirte una cosa para finalizar: no me la vuelves a dar con patatas, maja. Acabo de empezar el tercer trimestre y esta vez podré contigo, no pienso pasar 60 minutos primero en tu compañía para después irme con la asquerosa de tu amiguita la curva. Esta vez me enfrentaré directamente a ella, por última vez, y volveré a ganar.
Que te vaya bonito, querida.
Firmado: tu peor enemiga.
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